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El Impuesto de Sucesiones en Canarias, cómo funciona

No estamos en la cola de las mejores listas ni en los primeros puestos de las peores para todo. Eso es algo que nos hemos creído pero que no es real. Canarias disfruta de muchas ventajas frente a otras comunidades autónomas y prueba de ello es que muchas personas quieren venir a vivir a Canarias, o en nuestro caso, venir a vivir en Tenerife.

Una de esas ventajas es nuestro el actual tipo impositivo en cuanto a las sucesiones y donaciones, que ya de entrada te avisamos que entre familiares directos tiene una bonificación del 100%. No se repite para nada, en nuestras islas, el modelo andaluz, tan criticado, que tantas herencias e historias familiares ha socavado.

En la última revisión de la nueva regulación de bonificaciones de la base imponible en las adquisiciones mortis causa nuestra comunidad autónoma mejora las establecidas por el Estado, además de crear dos bonificaciones propias que se aplican solo en nuestro archipiélago. La bonificación o reducción por edad y la bonificación o reducción por la adquisición de bienes del patrimonio natural.

Se incorpora la reducción o bonificación por donaciones en metálico para los siguientes supuestos:

  • adquisición de vivienda habitual,
  • constitución o adquisición de empresa individual o negocio profesional,
  • adquisición de participaciones en entidades y
  • por aportación al patrimonio de personas con discapacidad.

Así, un niño menor de 10 años tiene una bonificación del 100% del impuesto hasta los 138.650 euros, hasta los 92.150 euros si tiene de 10 a 15 años, hasta 57.650 euros si tiene de 15 a 18 años y, por último, hasta 40.400 euros si tiene de 18 a 21 años. Así mismo se aplican baremos similares en el caso de hijos adoptados, otros descendientes y ascendientes o adoptantes.

En el caso del cobro de seguros de vida si el parentesto del contratante es de cónyuge, ascendiente, descendiente, adoptante o adoptado se aplicará una bonificación del 100% hasta los primeros 23.150 euros. Y en el caso de herencia de empresa individual, negocio profesional o participaciones en entidades, así como la vivienda habitual, tanto el cónyuge como los descendientes o adoptados tendrán una reducción del 99% de su valor con un límite de 200.000 euros siendo del 95% para descendientes o adoptados, ascendientes, adoptantes y colaterales hasta el tercer grado.

En el caso de las donaciones y en particular a las cantidades en metálico destinadas a la adquisición o rehabilitación de la vivienda habitual se reducirá el impuesto un 85% hasta un límite de 24.040 euros, siempre y cuando concurran una serie de condiciones, siempre que la donación se realice de un ascendiente hacia un descendiente o adoptado menor de 35 años (en el momento de la otorgación de escritura pública ante notario). En el caso de acreditar algún tipo de discapacidad estos límites aumentan, si el grado es entre 33% y 65% hasta los 25.242 euros y del 90% de la base imponible y hasta 26.444 euros para minusvalías superiores al 65%.

En resumen, el impuesto no desaparece pero sus bonificaciones lo convierten en un elemento recaudador asumible por las familias por lo que éstas ya no tendrán que renunciar a la legítima herencia de sus antepasados.

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